El Palacio Real de Pedralbes, en Barcelona, se terminó en 1924 para alojar a Alfonso XIII en sus estancias en la ciudad. Dos de sus parqués están documentados. El de los Dormitorios Reales, 110 m² en la planta primera, es de roble en punta de Hungría. El de una sala noble tiene una cenefa en el perímetro y un rosetón en el centro, que restauró Parquets Nadal. Es uno de los casos de los mejores parqués de España.

Un palacio de 1924
El palacio se levantó en la finca de verano que la familia Güell tenía en Pedralbes, en el sitio de su vieja torre. El proyecto fue de Eusebi Bona, que dimitió en 1922 con las obras atascadas por falta de dinero. El Ayuntamiento acabó sumándose a la iniciativa y Francesc Nebot se hizo cargo del final.
Los periodistas de Barcelona recorrieron el edificio el 8 de mayo de 1924, días antes de la llegada de los reyes. La Vanguardia contó catorce salones en la planta baja y veinte dormitorios en el piso alto. Su cronista escribió que, «más que acabado de construir, parece que data de un siglo».
Los reyes durmieron allí por primera vez ese mismo mes. El palacio pasó a la Corona en 1926, al Ayuntamiento con la República y a la Generalitat en 2022, y desde 2010 comparte edificio con la Unión por el Mediterráneo.
La cenefa y el rosetón
La empresa Parquets Nadal cuenta que el palacio la llamó para sustituir una cenefa dañada de la sala noble. Fabricó la réplica a medida en su taller de Arbeca, en Lleida, y publicó el trabajo en enero de 2017.
Al estudiar el encargo vieron que el rosetón central de esa sala también estaba muy gastado. Sus operarios consolidaron las piezas sueltas con resina y masilla, lo lijaron solo en superficie y le dieron una capa de barniz ecológico.
En las fotos que publicó Nadal se ve un campo en espiga de madera rojiza y una cenefa de círculos enlazados entre dos filetes claros. En un tramo, la cenefa sigue un muro curvo. El rosetón es un cuadrado puesto en rombo, con una corona y un monograma en el centro y otra banda de círculos alrededor.
Los Dormitorios Reales
Los Dormitorios Reales ocupan el centro de la fachada principal en la planta primera. Para pagar su decoración se formó una comisión de damas de la nobleza catalana, encabezada por Dolors de Càrcer, baronesa de Maldà. El encargo fue a la casa barcelonesa Magí Pallarols, que hacía muebles y decoraciones completas de interiores.
Pallarols puso muebles, cortinajes, alfombras y la instalación eléctrica, y colocó el parqué, de roble, según contó en 2016 Josep Capsir, conservador del museo de artes decorativas de la ciudad. En las fotos actuales ese roble aparece colocado en punta de Hungría: tablillas cortadas en ángulo cuyas puntas forman uves a lo largo de la sala.
La colecta de las damas no alcanzó. En enero de 1926 Pallarols todavía reclamaba 24.000 pesetas por las obras de los dormitorios, que el Ayuntamiento pagó meses después. Por el expediente municipal, Capsir calcula que el trabajo completo pasó de 50.000 pesetas.
El dormitorio de la reina tiene dos piezas, una antecámara y una alcoba, separadas por un marco con dos puertas correderas de vidrio. Es lo que enseña la primera foto: la punta de Hungría de la Antecámara corre hasta ese marco, y detrás asoma la alfombra de la alcoba. En las paredes cuelgan pinturas de Francesc Pla, el Vigatà, sobre la vida de Tobías.
El Dormitorio del Rey
Al otro lado de la Antecámara está el dormitorio de Alfonso XIII, una sola pieza en estilo Imperio con las paredes forradas de damasco azul. El conde de la Vall de Merlès y sus hermanos cedieron muebles del segundo cuarto del siglo XIX. Entre ellos había una cama en forma de barca y un tocador de caoba.
La cama que hay hoy no es aquella. En los años en que los reyes usaron el palacio se cambió por otra que imita su estilo, de factura más moderna y, según Capsir, seguramente más cómoda. Después la habitación tuvo otro inquilino. Franco se alojó en Pedralbes en sus catorce visitas a Barcelona, entre 1939 y 1972, y durante décadas la usó como dormitorio suyo y de su esposa. Hasta después de 1975 no volvió a enseñarse con su aspecto antiguo.
Se cerró al público en 1986 y reabrió el 14 de abril de 2011, tras un trabajo de documentación, conservación preventiva y restauración de los dos dormitorios. Una alfombra cubre el centro de la habitación, y entre ella y la chimenea asoma el parqué, con el mismo dibujo que en la Antecámara.

Las salas del museo
Con la República el palacio se convirtió en museo. Entre 1990 y 2014 el Museo de Cerámica ocupó la planta primera, y en una de sus salas se ve un tercer dibujo de parqué. Son cuadros de tablillas paralelas que cambian de dirección de uno a otro, como un damero. Se desconocen su madera y su fecha.

La rehabilitación prevista
En noviembre de 2025 el Govern anunció la primera rehabilitación integral del edificio, que sufre humedades por falta de impermeabilización. Su nota prevé 28 millones de euros y obras por fases entre el verano de 2028 y el de 2030, empezando por las cubiertas y el sótano.
La cenefa nueva y el rosetón viejo
Nadal hizo en Pedralbes las dos cosas que se plantean en un parqué con taracea: reponer una pieza con una réplica y restaurar la que aún aguanta. Las piezas sueltas del rosetón son la ocasión de medir: en su canto se ve el grueso de madera útil que les queda. Si no hay ninguna suelta, sirven la edad del suelo, los lijados que lleva y el sonido de cada pieza al tantearla, hueco o fino. Con 2 o 3 mm o menos por encima de la lengüeta, esa pieza apenas admite otro lijado y toca reponerla.
Un acuchillado completo se come de 0,8 mm a 3 mm o algo más, según la especie y lo nivelado que esté el suelo. En un rosetón gastado eso puede ser todo lo que le queda; un lijado solo en superficie, como el de Nadal, quita mucho menos. Antes de lijar se repegan o se inyectan las piezas huecas, y las juntas abiertas se cierran con resinas para parquet de Deva o de Bona, nunca con serrín. Si la réplica nueva necesita tinte para acercarse a la madera vieja, se usa Bona, con prueba sobre esa misma madera, y no se blanquea con peróxidos. Un caso parecido: Restauración de parquet de marquetería – Palacio de Zurbano.
Restauración de parquets antiguos
Restauramos parqués con cenefa, rosetón o taracea en Madrid. Más sobre suelos con historia, en Parquets antiguos.
Fuentes
- Enric-Eduard Giménez, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Enric-Eduard Giménez, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Tassilirosmar, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0 es.