En el corazón de la Manzana de la Discordia de Barcelona. La Casa Amatller (1898-1900) custodia uno de los pavimentos de madera modernistas. Más refinados de Cataluña. Diseñado por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch para el industrial chocolatero Antoni Amatller. Su parqué combina taracea de nogal. Roble. Maderas nobles en mosaicos geométricos de inspiración gótica flamenca.

Suelo de parquet geométrico de madera noble en el salón de la Casa Amatller
Fuente: Fundación Institut Amatller d’Art Hispànic / Wikimedia Commons. Detalle del pavimento de taracea geométrica en.

La reforma modernista de Puig i Cadafalch (1898-1900)

A finales del siglo XIX. Antoni Amatller encargó la transformación de su residencia a Josep Puig i Cadafalch. Frente a la exuberancia orgánica que Gaudí plasmaría en la vecina Casa Batlló. Puig i Cadafalch combinó el modernismo catalán con la sobriedad geométrica del gótico civil flamenco.

Para las zonas nobles de la vivienda principal. Se proyectó un pavimento de parqué continuo de madera maciza enrasado con. Las piezas de cerámica. Vidriada. Mármol de los umbrales. Creando una transición espacial sin resaltos.

Anatomía de la taracea: selección botánica y corte

La riqueza cromática del parqué de la Casa Amatller proviene del contraste. Natural entre especies botánicas emparejadas.

• Roble europeo (Quercus robur). Tablillas de base con densidad de 710 kg/m³ aserradas en corte radial puro. Su tono dorado proporciona el fondo estructural del patrón geométrico.

• Nogal español (Juglans regia): Densidad 680 kg/m³ y veta oscura profunda. Empleado en las crucetas y marcos que articulan los paneles de taracea.

• Frutales nobles (Peral. Cerezo – Pyrus communis / Prunus avium). Maderas de poro finísimo utilizadas en las incrustaciones florales. Cenefas de remate perimetral.

Dormitorio de Teresa Amatller con parqué geométrico de roble y nogal
Fuente: Fundación Institut Amatller d’Art Hispànic. Dormitorio de Teresa Amatller: parqué de taracea geométrica en m.

Sistema constructivo sobre bóveda catalana

El suelo se apoya directamente sobre la vuelta catalana de ladrillo de plano. Para evitar sobrepesos y dotar a la pisada de elasticidad. Los carpinteros montaron un lecho de rastreles de pino de Flandes aislados. De la humedad por una solera ligera ventilada.

Las tablillas de roble y nogal. De 14 a 18 mm de espesor. Fueron ensambladas con lengüetas de madera noble. Clavadas de. Forma invisible a los durmientes.

Criterios de restauración y conservación patrimonial

La Casa Amatller mantuvo sus pavimentos intactos gracias a la preservación impulsada por Teresa Amatller. La fundación familiar.

En la restauración integral de 2014. El parqué se sometió a una intervención estrictamente conservadora. Consolidación de piezas sueltas con adhesivos orgánicos. Reversibles. Micro-limpieza de ceras oxidadas sin lijado abrasivo. Acabado con una mezcla de cera de abejas. Carnauba.