Salón principal del Palacio de Sobrellano con su parqué
Fuente: Gobierno de Cantabria. Salón principal con su parqué (fotografía oficial).

El Palacio de Sobrellano, en Comillas (Cantabria), es una de las residencias neogóticas más representativas del indiano español. Lo proyectó el arquitecto catalán Joan Martorell i Montells por encargo del I marqués de Comillas, Antonio López y López, y se construyó entre 1878 y 1888 como residencia de verano del marqués y de la familia real.

En el interior se conservan tarimas de roble americano y ébano, con puertas de nogal, y un salón principal cuyo suelo está formado por miles de piezas de madera. El palacio fue además el primer edificio de España con luz eléctrica, instalada para la visita del rey Alfonso XII.

Este artículo se enmarca en la serie Los mejores parqués de España.

El palacio neogótico del marqués de Comillas

El Palacio de Sobrellano se levantó en Comillas por voluntad de Antonio López y López, I marqués de Comillas, uno de los grandes empresarios indianos del siglo XIX. El encargo recayó en Joan Martorell i Montells, arquitecto catalán que trabajó aquí en estilo neogótico.

La ficha oficial del patrimonio de Cantabria fecha la construcción del palacio y de la capilla entre 1878 y 1888 y describe una estructura ortogonal según el esquema de la villa palladiana. Las obras se iniciaron en 1882 y el conjunto quedó terminado en 1888.

La residencia se concibió para los veranos del marqués y de la familia real. Hoy se visita con guía por las estancias de la primera planta, donde se conservan los suelos originales.

Tarimas de roble americano y ébano

El dato central de los suelos está documentado por el Gobierno de Cantabria: el palacio destaca por las tarimas de los suelos, de roble y ébano, junto a las puertas de nogal.

Wikipedia precisa que las tarimas interiores son de roble americano y ébano. Es una combinación de maderas de contraste, con la claridad del roble frente a la oscuridad del ébano, habitual en los pavimentos decorativos de las residencias de la alta burguesía de finales del siglo XIX.

Las fuentes abiertas no documentan un patrón concreto para estas tarimas, ni el sistema constructivo del soporte ni el espesor de las piezas, por lo que esos detalles no pueden afirmarse. Lo que sí está verificado es la especie y su presencia original en las estancias.

Chimenea del salón principal del Palacio de Sobrellano con parqué visible
Fuente: Wikimedia Commons, CC BY 4.0. Chimenea del salón con parqué visible.
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Interior del Palacio de Sobrellano con suelo de madera
Fuente: Zarateman, Wikimedia Commons, CC0. Interior con suelo de madera.

El salón principal: miles de piezas de madera

La descripción más concreta del suelo aparece en El Diario Montañés: el piso del salón principal está formado por miles de piezas de madera, con maderas tropicales y roble. La crónica recoge la expresión «el roble de abajo» al contraponer el palacio al Seminario Mayor, su edificio hermano: «lo que en el Sobrellano era mármol, en el Seminario era piedra caliza pulida; el roble de abajo se transformó en maderas vulgares arriba». El roble pertenecía, pues, al palacio; las maderas vulgares, al seminario.

Esa fórmula —miles de piezas de pequeña dimensión— corresponde a un suelo de mosaico o taraceado. El patrón concreto (espiga, versalitas u otro) no consta en las fuentes abiertas; conviene no atribuirlo.

El valor técnico del suelo reside en esa combinación de especies y en su carácter original de finales del siglo XIX, anterior a muchas intervenciones posteriores de otros edificios del mismo periodo.

Del Bien de Interés Cultural a los fondos europeos

El palacio, la capilla, el panteón y el parque de Sobrellano fueron declarados Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento mediante el Decreto 46/2002, publicado en el Boletín Oficial de Cantabria el 29 de abril de 2002.

En 2022 se contrató, con cargo a los fondos Next Generation EU del PRTR, la restauración de las fachadas de la Capilla-Panteón, con un presupuesto base de licitación de 277 965,79 euros y dirección de obra adjudicada a Alonso y Barrientos Arquitectos.

Conviene precisar el alcance: la intervención documentada afecta a las fachadas de la capilla, no a las tarimas del palacio. En las fuentes abiertas no consta ninguna restauración específica de los suelos, lo que refuerza el valor de las piezas conservadas en su estado original.

Qué revisar en un pavimento histórico como el de Sobrellano

Ante un suelo histórico de estas características, la primera tarea es documentar especies, tonos y estado de las piezas antes de plantear cualquier intervención. En un pavimento de mosaico hay que controlar la estabilidad dimensional de cada pieza, la regularidad de las juntas y el encaje con puertas, rodapiés y elementos fijos.

También se revisan las condiciones del soporte y de la humedad, la presencia de piezas móviles o de reparaciones previas, y la compatibilidad de los acabados con la madera original. Esa revisión decide qué se conserva, qué se reproduce y qué se sustituye.

En Sobrellano la documentación manda: la crónica aclara que el roble pertenecía al palacio y las maderas vulgares al Seminario, y el suelo del salón principal —miles de piezas— exige inventariar especies, tonos y estado antes de cualquier intervención.

Fuentes usadas