El parquet del Dormitorio de gala del duque, en Rundāle (Letonia), lo hizo en 1739 el carpintero Johann Baptist Eger con dibujo de Rastrelli. El museo del palacio lo llama el más complejo de la casa y el parquet barroco más importante de Letonia. Sobrevivió a la caída del duque en 1740 y al grano que se guardó en la sala en los años cuarenta del siglo XX. Su restauración no terminó hasta 2005. En el resto del palacio hay de todo: parquet que llegó entero, parquet restaurado, parquet rehecho y parquet nuevo. Es uno de los 16 casos de los mejores parquets del mundo.

Trece parquets de roble y una obra parada
Ernst Johann Biron, favorito de la emperatriz Ana Ivánovna, compró Rundāle en 1735 y encargó el palacio a Francesco Rastrelli. La obra empezó en 1736, y al año siguiente Biron fue elegido duque de Curlandia.
En 1738 el maestro carpintero Eger tenía terminados los paneles de roble de 33 salas y 13 parquets de roble. Al año siguiente el duque mandó llevar a Jelgava, su residencia principal, las piezas pensadas para Rundāle: puertas talladas, paneles, parquets y estufas.
En noviembre de 1740, un mes después de morir la emperatriz, Biron fue arrestado y desterrado de por vida. Los materiales preparados se mandaron a San Petersburgo, y parte de lo ya montado en Rundāle, puertas, paneles y parquets, se arrancó.
De la primera obra quedan pocos suelos. En los apartamentos de gala se conservan en parte dos parquets decorativos, además de paneles de roble y puertas. Las fichas de sala fechan dos en 1739: el del Dormitorio de gala y el de la Sala de las Rosas.
Biron recuperó el ducado en 1762, y la obra se reanudó en 1764 con Rastrelli otra vez al frente. De esta segunda etapa son los estucos de Johann Michael Graff, hechos entre 1765 y 1768, y la mayor parte de lo que hoy se ve.
Los dos parquets de 1739
El Dormitorio de gala del duque (Hercoga parādes guļamistaba) es la sala donde chocan las dos etapas de la obra. Antes de la caída del duque estaban acabados el parquet y las dos estufas pintadas en azul cobalto, que hizo en 1740 el ceramista Gottfried Kater, de Danzig. El techo pintado y la alcoba con tallas doradas son de los años sesenta del siglo XVIII.
El parquet lo hizo en 1739 Johann Baptist Eger, según un boceto de Rastrelli, en marquetería de varias maderas. Es un suelo de cuadros grandes enmarcados por bandas oscuras, con una estrella de puntas en el centro de cada uno. La veta cambia de dirección en cada cuarto del cuadro, y cada cuarto devuelve la luz con un tono distinto.
La Sala de las Rosas (Rožu istaba), al lado, conserva también su parquet de 1739, de la primera etapa. Debe el nombre a las guirnaldas de rosas de estuco de las paredes. En la foto el parquet se ve rojizo, con pequeñas piezas oscuras repartidas por la superficie.

El almacén de grano y la restauración de 2005
Los dos suelos de 1739 llegaron muy dañados a la restauración. El museo da tres causas: los materiales y la marquetería con maderas distintas, y además el grano. Las dos salas fueron almacén de grano en los años cuarenta del siglo XX. Cada madera merma y se hincha a su ritmo, y en un parquet de marquetería eso abre juntas y levanta piezas cuando la humedad cambia.
El dormitorio perdió además casi toda la alcoba en 1919, cuando el ejército de Bermondt-Avalov destrozó el palacio. Los paneles con tallas doradas se rehicieron a partir de una fotografía de 1912. La restauración del parquet no se terminó hasta 2005, pagada por el príncipe Ernst Johann Biron von Curland, que lleva el nombre del duque. La Sala de las Rosas se había terminado antes, en 1986.

Billar y comedor: el gimnasio de la escuela
Desde 1923 el palacio tuvo dentro la escuela de la parroquia, que siguió allí hasta 1978. De las veinte salas que conservaban parquet, ninguna estaba en buen estado. Las peores eran el comedor del duque y la Sala de Billar (Biljarda zāle), donde los alumnos hacían la clase de gimnasia.
El parquet de la Sala de Billar es de la década de 1760, de la segunda etapa. Es de cuadros pequeños de tablillas paralelas, con la veta alternada de un cuadro al siguiente, y rodea la alfombra de la mesa. La sala se terminó de restaurar en 2011, con dinero de la fundación de Boris e Ināra Teterev.
El comedor del duque es la Sala de Mármol (Marmora zāle), con paredes de mármol artificial terminadas en 1767. El museo la cerró a las visitas en febrero de 2014 para restaurar su parquet, y la obra se dio por acabada ese mismo año. Entre las alfombras de paso asoma un parquet de cuadros con piezas cruzadas.


La Sala Dorada: el parquet entero
La Sala Dorada (Zelta zāle) era la sala del trono. Tiene los estucos dorados y el mármol artificial de Graff, y un techo pintado por Francesco Martini y Carlo Zucchi con la apoteosis del duque. Según la ficha del museo, su parquet se conserva entero desde la década de 1760.
Lo forman cuadros grandes puestos en diagonal, de punta a punta de la sala. Las listas del museo dan la sala por restaurada en 1986.

La Sala Blanca: un suelo de 1892
La Sala Blanca (Baltā zāle) es el salón de baile, y su parquet es el único conservado de época posterior. Tras la anexión de Curlandia por Rusia, Catalina II regaló el palacio al conde Valerián Zúbov. A su muerte en 1804 pasó a su hermano Platón, el último favorito de la emperatriz, que murió de repente en el palacio en 1822.
En 1824 Andréi Shuválov se casó con Tekla, la viuda de Platón Zúbov, y Rundāle pasó a los Shuválov. En 1887 se arreglaron los paneles de las puertas y el parquet. En 1892 su nieto, el conde Andréi Shuválov, tuvo que poner en la Sala Blanca un suelo nuevo, que es el que hay hoy.
El museo saca la conclusión: aquí se bailó mucho. Es un parquet en espiga de tablillas cortas. En 1980 casi toda la plantilla del museo trabajó cuatro meses en esta sala, y el palacio abrió sus primeras salas al público en 1981.

Tablas de conífera en los aposentos privados
El duque no tuvo parquet en sus aposentos privados: el museo dice que estas salas llevaron desde el principio suelos sencillos de tabla. También eran de tabla los aposentos de la duquesa y la Galería Pequeña (Mazā galerija), donde, como en las escaleras, la tabla es de conífera.
Con el tiempo las tablas se gastaron, se deformaron, se agrietaron y acabaron cubiertas de pintura al aceite. Los restauradores las sacaron, las lijaron y completaron lo que faltaba con madera vieja. Algunas estaban tan mal que hubo que darles la vuelta y dejar a la vista la cara de abajo, que no había recibido pisadas ni pintura.
En la foto del museo, el baño del duque conserva su suelo de tablas claras, de nudos pequeños. Es el mismo tipo de suelo que tuvieron desde el principio el resto de los aposentos privados.

Cuarenta y dos años de restauración
El museo se creó el 1 de enero de 1972 y la restauración de todo el conjunto duró hasta 2014. Hasta 1992 la pagó el Ministerio de Cultura; después, fundaciones, empresas y particulares.
Dos salas habían perdido el parquet ya en los años treinta del siglo XX: el tocador de la duquesa y la sala de los cuadros holandeses. Se hizo de nuevo con el modelo del antiguo. El museo guarda además en su colección cuadros sueltos de parquet y trozos de cenefa desmontados.
Otros suelos son nuevos del todo. El del Salón Italiano (Itāļu salons) se hizo entre 1998 y 2000, con los paneles y las puertas, pagado por la empresa Robert Bosch. Lleva cuadros grandes, cada uno con un marco de listones más claros.

La biblioteca, de las últimas salas
La biblioteca del duque fue de las últimas salas en restaurarse. En septiembre de 2012 se colocó su parquet del siglo XVIII ya restaurado, y después se hicieron los paneles de roble de las paredes. Entre ellos había dos, en la pared de las ventanas, que se habían destruido en el siglo XX.
La sala se acabó en 2014, el año en que el museo dio por cerrada la restauración del palacio. Es un parquet de cuadros en diagonal, que asoma entre los armarios y la alfombra.

Cinco clases de suelo en un mismo palacio
Lo que hoy se ve en Rundāle es, sala por sala, una de cinco cosas. Hay parquet de 1739 que se salvó del traslado y del grano, en el Dormitorio de gala y la Sala de las Rosas. Hay parquet de la década de 1760 que llegó entero, como el de la Sala Dorada, o que hubo que restaurar tras la gimnasia, como en el Billar.
Está el suelo de 1892 de la Sala Blanca, que sustituyó a uno gastado por los bailes. Hay parquet rehecho con el modelo del perdido, en el tocador de la duquesa, y parquet nuevo, en el Salón Italiano. En los aposentos privados siguen las tablas de origen, lijadas, completadas con madera vieja y, las peores, vueltas del revés.
Rundāle en imágenes




Restauración de suelos de madera antiguos
En Madrid también quedan suelos de tabla y parquets antiguos que se pueden recuperar en lugar de cambiarlos. Más sobre ellos y su restauración, en Parquets antiguos.
Fuentes
- Zairon, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Zairon, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Zairon, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
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- Museo del Palacio de Rundāle, The Duke’s private apartments.
- Zairon, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- PIERRE ANDRE LECLERCQ, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Jelena Maksimova, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Ralf Roletschek, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0 at.
- Scotch Mist, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Pudelek (Marcin Szala), Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.