En el Palacio de Catalina, en Tsárskoye Seló, un parquet volvió de Berlín, varios sobrevivieron a la guerra y otros se rehicieron. Es uno de los 16 casos de los mejores parquets del mundo.

Salón de Lyon: el parquet que volvió de Berlín
El parquet del Salón de Lyon lo diseñó Charles Cameron y se hizo en el taller de Johann Kimmel, en San Petersburgo, entre 1782 y 1784. Fue el único elemento de la sala que las reformas posteriores no cambiaron. Es un parquet geométrico de ocho maderas: caoba, tulipwood, amaranto, palisandro, palma, nogal, arce y abedul. Rectángulos y rombos claros, con rosetas, cintas y guirnaldas, contrastan con hexágonos oscuros y macizos. Cameron recibió quinientas conchas de nácar australianas para incrustar solo los paneles claros, pero Catalina las quiso también en los oscuros.
En el siglo XVIII cuatro fundas gruesas de tela protegían la madera incrustada del sol cuando la corte estaba fuera de Tsárskoye Seló. A principios de los años 1860 se colocó una alfombra del tamaño de la sala.
En 1917 el parquet necesitaba una restauración, y en 1918 la hicieron especialistas de la fábrica Leroy & Arendt. Los nazis se lo llevaron en la guerra; apareció en Berlín en 1947 y volvió a Tsárskoye Seló. Varios paneles se restauraron a principios de los años setenta y se expusieron hasta 2018, cuando empezó la reconstrucción de la sala. La restauración del parquet original se completó en 2021.
La foto de la sala es de febrero de 2020, con la obra en marcha. No se puede decir que muestre el parquet de Cameron.

Antesalas de la Enfilada Dorada: un parquet geométrico de Rastrelli
Las Antesalas daban a la escalera principal y servían de espera antes de las audiencias de la emperatriz Isabel. Eran cinco, y la reforma de Catalina II convirtió dos en el Salón Arabesco y el Salón de Lyon. Quedan tres. Rastrelli las acabó con talla dorada y un parquet geométrico de maderas preciosas.
La parte sur del palacio sufrió especialmente en la guerra, y de la decoración solo quedaron fragmentos de talla ennegrecidos entre las cenizas. La restauración empezó a finales de los años noventa, y se recrearon la pintura y el parquet. El dibujo de hoy, en la foto, es de triángulos blancos, negros y pardos que forman cuadrados y molinetes.

Gran Salón: roble claro y roble de pantano
La sala se creó entre 1752 y 1756 según el diseño de Rastrelli. Su suelo de roble claro y roble de pantano ardió durante la guerra. La restauración de la sala empezó en 1960 y duró veinte años. El equipo de Evgeny Kudryashov rehízo el parquet a partir de los dibujos de Rastrelli y de un fragmento de roble que se conservó. La sala se abrió el 10 de julio de 1980. En el suelo se ve un rosetón de pétalos de madera clara y filetes negros, en el centro de una cruz de madera parda rodeada de lamas claras.



Sala de Ámbar: del parquet de quince maderas al de hoy
La Sala de Ámbar, cuyo proyecto básico se terminó en 1756, tenía un parquet de quince variedades de madera, cada una de un tono, en motivos circulares. Los alemanes se llevaron los paneles de ámbar en 1941 y no se han recuperado.
En 1979 se decidió recrear la sala y los trabajos empezaron en 1983. Un año después ya tenía un parquet con dibujo, que según la GIA se restauró lo más cerca posible de los diseños originales. La sala se abrió a los visitantes en 2003, en el 300 aniversario de San Petersburgo.
Salón Azul de Gala: el parquet que casi no se perdió
Cameron creó este salón entre 1779 y 1783 para el gran duque Pablo. El parquet con dibujo se hizo en el taller de Stallmeyer, sobre todo con palo de rosa y palisandro. En la foto, círculos y elipses de maderas pardas y claras se cruzan con pequeñas rosetas de pétalos.
En la guerra se destruyeron o se llevaron la seda y el techo pintado, pero el parquet antiguo se salvó casi entero y se restauró. Los sillones, de 1783, tuvieron suerte parecida: uno se salvó en la evacuación y los demás volvieron de Königsberg en 1947.

Salón Azul Chino: una sombrilla china en el parquet
Este salón, de 1783, también es de Cameron y lleva motivos chinos: una sombrilla china dibujada en el parquet y una seda azul pintada con paisajes. En la foto, el suelo tiene un dibujo radial que alterna madera clara y oscura.
En la guerra se saquearon la seda y se perdieron el espejo, la chimenea y el techo pintado. El salón se abrió a los visitantes en 1959, con la seda nueva pintada a partir de un fragmento hallado tras el marco del espejo.

Salón de los Retratos: una sala recreada desde fotografías
El Salón de los Retratos conservó durante dos siglos la decoración que planeó Rastrelli. En la guerra se destruyó por completo y se recreó a partir de fotografías y fragmentos de la decoración. En la foto, volutas claras y una rosa de los vientos se dibujan sobre una madera parda.
El museo no cuenta nada del parquet de esta sala. La foto, de febrero de 2020, es lo único que permite decir cómo es hoy su suelo.

Despacho de Estado de Alejandro I: un parquet perdido en la guerra
El despacho se creó en 1817 según el proyecto de Stasov, y Tarasov hizo el parquet y las puertas de caoba. Tras un incendio se restauró en 1821 y 1822. En la guerra se perdieron el parquet y casi todo el mobiliario, y en 1974 el despacho volvió a abrirse a los visitantes. En la foto se ve el suelo de hoy: un parquet geométrico oscuro.

Sala de los Camareros: el suelo posterior al incendio
En los años cuarenta del siglo XIX, por orden de Nicolás I, Stasov unió dos antesalas en una sola sala. Le puso un parquet de dibujo geométrico de palisandro, amaranto, caoba, ébano, roble y arce. Ese suelo se perdió en un incendio en 1863.
El actual, el de la foto, es de mediados de los años sesenta. Tiene un medallón con una estrella de ocho puntas dentro de un círculo y un cuadrado. Sobrevivió a la guerra, se restauró después y la sala se abrió en 1959.

Ala Zubov: las estancias de Catalina II, reconstruidas
Las estancias privadas de Catalina II, en el Ala Zubov, quedaron destruidas por completo entre 1941 y 1945. Se reconstruyeron a partir de archivos y fragmentos, y se abrieron al público el 25 de diciembre de 2024, por primera vez en ochenta años.
Para el dormitorio de Catalina existía un proyecto de los años ochenta, con dibujos a tamaño real de los parquets y de sus maderas. El museo dice que esos dibujos ayudan en la reconstrucción actual. El equipo hizo a mano 474 m² de parquet, además de más de 1.000 m² de vidrio y otros trabajos. El museo cuenta que la obra abarcó ocho salas privadas de Catalina II, llevó cinco años y empleó a más de 200 restauradores.
El Palacio de Catalina en imágenes




Parquets antiguos
Tres de los espacios conservan el parquet de antes de la guerra, con restauraciones. Son Lyon, de 1782-84, el Salón Azul de Gala y la Sala de los Camareros, de los años sesenta del siglo XIX. Las Antesalas, el Gran Salón y las estancias de Catalina II rehicieron el suyo, y el Despacho de Estado perdió el suyo. De la Sala de Ámbar consta un parquet con dibujo en 1984. Del Salón Azul Chino y del Salón de los Retratos solo se sabe lo que enseña el dibujo del suelo. Más sobre suelos antiguos, en Parquets antiguos.
Fuentes
- GAlexandrova, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
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- Sailko, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.
- Chatsam, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.
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- Andrey Korzun, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Gzen92, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Florstein, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Aleks G, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.
- GAlexandrova, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Wolfgang Moroder, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.