Índice
- Origen y madera de duramen
- De Tortosa a Mobile: dos historias del mismo nombre
- Equivalentes históricos en la Península Ibérica
- De dónde viene el material
- Identificación de la madera en obra
- El pino melis frente a otros pinos
- Normativa y condicionantes técnicos
- Criterios de intervención y protocolo de restauración en Madrid
- Acabados y química del tratamiento
- Reposición, mercado y sostenibilidad
El pino melis viejo: origen y madera de duramen
Llamamos pino melis viejo a la madera de coníferas pesadas de bosques primarios. Procede principalmente de Pinus palustris (pino de hoja larga americano) y de partidas históricas resinosas de Pinus sylvestris. No es cualquier pino antiguo. Son maderas de crecimiento secular, grano apretado y alta densidad.
Su valor en restauración reside en el duramen. En árboles de 150 a 400 años, la madera central saturada de resina ocupa más del 85 % del tablón. Los anillos son finos, con 8 a 12 anillos por centímetro lineal. Esto aporta una dureza Janka de 5.450 N y una estabilidad higrométrica comparable al roble. Sin ese duramen denso, se trata solo de un pino antiguo común.
De Tortosa a Mobile: dos historias del mismo nombre
El nombre “melis” no nació con las importaciones americanas. El Diccionari Català-Valencià-Balear documenta “melis” en catalán desde 1431 como madera rica en resina. En castellano histórico se llamaba coraznada. El vocablo pasó como préstamo lingüístico. El término designaba la madera de los Ports de Tortosa, que bajaba por el Ebro en rais para su distribución comercial. La fama de esta madera extendió el nombre a otras comarcas. Todo pino semejante en veta y resina se vendía como melis de Tortosa sin precisar su origen.
En 1154, el geógrafo Al-Idrissí documentó los pinos de Tortosa, describiéndolos como la madera más resistente y duradera de su época. El melis de Tortosa armó los barcos de la Corona de Aragón y de la Marina Real durante siglos. La Galera Real de Juan de Austria (1568), nave capitana en Lepanto, se construyó con melis en las Reales Atarazanas de Barcelona. La Real Ordenanza de Montes de 1748 reservó los Ports para la construcción naval. En 1771, Jorge Juan comparó el pino de Tortosa con el roble en su Examen marítimo. Un navío equivalente resultaba más ligero: 410–450 kg/m³ frente a 700 kg/m³ del roble, con una resistencia excelente.
Al llegar los pinos americanos por Mobile en el siglo XIX, el nombre «melis» ya acumulaba siglos de prestigio artesanal. La mobila vella de bosques primarios era densa (800–1.000 kg/m³), resinosa e inmune a la carcoma. La mobila nova de repoblación bajaba a 600 kg/m³ y perdía resistencia. El comercio maderero español acabó aplicando «melis» al pino tea americano, ligando su uso moderno al puerto de Mobile.
Para la restauración, la distinción importa por dos razones. Primera: el melis que recuperamos en Madrid corresponde a pinos amarillos americanos, muy densos y resinosos, importados por Mobile. La mobila vella de bosque virgen alcanzaba 800–1.000 kg/m³. En cambio, el pino de hoja larga de plantación actual ronda solo 650 kg/m³. Segunda: la conífera europea original era más liviana (410–450 kg/m³) que la mobila americana. Ambas conviven bajo el mismo nombre en Madrid. En obra examinamos la madera real, no el nombre comercial.
Equivalentes históricos en la Península Ibérica
Fuera de la cuenca del Ebro, cada región de la Península dio nombre a sus coníferas de duramen resinoso y crecimiento lento. Destacan la tea canaria de duramen saturado, el pino laricio de Cuenca en armaduras y el albar de Valsaín en Castilla. Todas compartían duramen compacto, grano fino y alta concentración de resina, y se trabajaban con el mismo criterio en carpintería y pavimentos.
En Canarias y Andalucía se llamaba tea al duramen de Pinus canariensis. Embebido en resina, se empleó en alfarjes, vigas maestras y teas por su resistencia biológica. Era el mismo concepto que los documentos catalanes llamaban “fusta de pi rica en resina” y el castellano histórico “coraznada”. En el siglo XIX el comercio adoptó el término tea para coníferas americanas. La AEIM lo cataloga hoy junto a melis y mobila para el pino amarillo del Sur.
En el interior, la construcción buscaba prestaciones idénticas en dos pinos propios. El pino laricio (Pinus nigra) de Cuenca se empleaba en vigas y armaduras. El pino albar (Pinus sylvestris) de Valsaín surtió los palacetes de Madrid desde el siglo XVI. El albar es la misma especie que el pi roig de Tortosa: el melis europeo y el albar de Valsaín comparten botánica. Etimológicamente, «laricio» deriva del latín laricius («alerce»), la misma raíz de la que procede el vocablo occitano «melis».
En Madrid conviven estas tres familias de nombres en edificios del mismo periodo. Una viga de laricio o albar no es melis. Sin embargo, comparten duramen denso, anillos cerrados y resina petrificada. Su protocolo de restauración en taller es idéntico.
| Denominación | Ámbito | Especie | Uso histórico |
|---|---|---|---|
| Melis / pi roig | Cataluña y Levante (Tortosa) | Pinus sylvestris var. catalaunica | Barcos (Galera Real), carpintería |
| Tea | Canarias y sur | Pinus canariensis | Techumbres, alfarjes, muebles |
| Pino laricio | Serranía de Cuenca, interior | Pinus nigra subsp. salzmannii | Vigas, carpintería de armar |
| Pino albar | Valsaín (Segovia), Sistema Central | Pinus sylvestris | Aserraderos y sitios reales, construcción |
De dónde viene el material
La referencia botánica más sólida para el melis viejo de alta calidad es Pinus palustris Mill., el pino de hoja larga americano. En su fase de roseta (5 a 12 años), el brote engorda su raíz pivotante protegido por acículas, resistiendo los incendios superficiales. Tras superar esa etapa, el árbol puede mantenerse en pie durante siglos: ejemplares maduros superan los 250 años y algunos alcanzan más de 400. En bosques abiertos los anillos son estrechos, la madera tardía abunda y el duramen ocupa la mayor parte del tronco. El USDA Wood Handbook lo describe como pesado, rígido y de grano recto. En árboles viejos de crecimiento lento, la albura puede reducirse a apenas 2 a 4 cm.
Este pino de hoja larga formaba uno de los bosques más extensos del sureste de Norteamérica, aclarado periódicamente por fuegos naturales. Su extensión original superó los 36 millones de hectáreas y hoy queda menos del 3 % en masas primarias vírgenes. Esa tala masiva eliminó la posibilidad de obtener madera nueva equivalente. Las plantaciones comerciales actuales se cortan a los 40–60 años: tienen mucha más albura, menos resina y anillos mucho más abiertos.
En el comercio español, “melis”, “tea” o “mobila” no se limitan a una sola especie. La AEIM recoge cuatro especies bajo “pino amarillo del Sur”: Pinus taeda, Pinus elliottii, Pinus echinata y Pinus palustris. En la práctica de restauración confirmamos crecimiento lento, proporción de duramen, densidad, veta, resina y compatibilidad de piezas.
El melis viejo de Madrid llegó en barcos desde Mobile (Alabama). Unió aserraderos del Golfo de México con los tinglados ferroviarios de Atocha y Delicias. El registro HABS LA-1233 de la Library of Congress documenta el aserradero Crowell Lumber en Luisiana, activo desde 1892 con ampliaciones en 1910 y 1956. La clasificación era comercial: separaban por dureza, grano, espesor, nudos y defectos.
En Madrid, el crecimiento del ensanche generó una demanda enorme de madera estructural y de pavimento. El pino melis fue opción habitual para tarimas, parquets y carpintería de edificios burgueses e instituciones. Lo encontramos en Centro, Chamberí, Salamanca, Retiro, Jerónimos y Argüelles, en un auge que duró aproximadamente de 1850 a 1950. A partir de mediados del siglo XX, la tala de los bosques primarios redujo el suministro. Hoy el material procede principalmente de recuperación: derribos, estructuras antiguas, almacenes, vigas desmontadas y, en menor medida, troncos rescatados de ríos.
Identificación de la madera en obra
Determinar la autenticidad de un entarimado centenario no depende del color superficial. Barnices antiguos, ceras oxidadas o tintes de época imitan con facilidad el tono ámbar del duramen maduro. La identificación en obra exige tres factores objetivos. Comprobamos la densidad de anillos por centímetro lineal, la proporción de leño tardío y el comportamiento al acuchillar.
El melis virgen histórico creció durante siglos en bosques densos bajo competencia natural. Desarrolló entre 8 y 12 anillos anuales por centímetro (espesores de anillo en torno a 1 mm). La madera tardía forma bandas anchas, oscuras y continuas, con un paso muy brusco respecto a la madera temprana. El duramen rojizo saturado de resina supera el 85 % de la sección, quedando la albura relegada a una franja mínima.
Al cortar o desbastar una pieza de melis en obra, el comportamiento de la madera no deja lugar a dudas. El calor de la lija ablanda la resina y empasta el abrasivo con un polvo denso que desprende fuerte aroma a trementina. El pino Oregón y las coníferas comunes generan viruta seca y polvo volátil, sin saturar las bandas de lijado. Al cortar en testa, el duramen muestra un tono anaranjado vivo. En pocas horas oscurece hacia un tostado rojizo por oxidación natural.
El comportamiento dimensional y las mermas higrométricas dependen de la orientación del aserrado respecto a los anillos anuales:
- Corte radial (al cuartel / mallado): Anillos perpendiculares a la cara vista (líneas paralelas y rectas). Presenta contracción radial mínima (cr = 0,16% / %HR). Proporciona una estabilidad dimensional sobresaliente, equiparable a frondosas tropicales como teca o iroko.
- Corte tangencial (floreado): Anillos en arcos concéntricos paralelos a la cara vista. Presenta un coeficiente de contracción de 0,26% / %HR, casi el doble que el radial. Estas tablas acusan la sequedad invernal madrileña (20–30% HR por calefacción), abriendo juntas si no se estabiliza la humedad ambiental.
El duramen saturado de resina es prácticamente inmune a la carcoma común (Anobium punctatum) y a la pudrición. La albura, en cambio, es blanda, absorbe humedad y carece de resinas protectoras. Las mermas acusadas, ataques de carcoma y desniveles se concentran en piezas donde se colocó albura blanda de forma indebida.
El pino melis frente a otros pinos
En edificios históricos de Madrid es frecuente encontrar entarimados de coníferas comunes o sustituciones posteriores que se confunden con melis. La diferencia de durabilidad es notable. La tabla compara valores mecánicos, densidad y mermas del pino melis frente a otras coníferas habituales:
| Madera | Densidad 12% (kg/m³) | Dureza Janka / Brinell | Contracción (ct / cr) | Resina / Duramen | Disponibilidad | Uso histórico en Madrid |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Pino melis viejo (P. palustris) | 670 (hasta 780 en tea) | 5.450 N (29 N/mm²) | 0,26% / 0,16% (Muy estable) | Muy alta (Duramen > 85%) | Solo recuperación histórica | Palacetes, fincas burguesas (1850-1950) |
| Pino silvestre / Valsaín (P. sylvestris) | 520 – 550 | 2.400 N (19 N/mm²) | 0,36% / 0,19% (Media) | Media (Duramen 50-60%) | Fácil (Sierra de Guadarrama) | Estructura, carpintería, tarima común |
| Pino marítimo / Gallego (P. pinaster) | 500 – 530 | 1.750 N (16 N/mm²) | 0,38% / 0,22% (Nerviosa) | Alta en canales (Blanda) | Muy fácil | Construcción auxiliar, tarima económica |
| Pino Oregón (Pseudotsuga menziesii) | 510 – 530 | 2.750 N (20 N/mm²) | 0,30% / 0,17% (Estable) | Baja-media (Tono rosado) | Fácil | Estructuras de gran luz, revestimientos |
| Pino tea americano (Pinus rigida) | 545 – 570 | 2.750 N (21 N/mm²) | 0,31% / 0,18% (Media) | Alta | Limitada | Viguería, muelles, suelos industriales |
| Pino blanco americano (Pinus strobus) | 390 – 410 | 1.690 N (14 N/mm²) | 0,24% / 0,10% (Blanda) | Baja | Fácil | Carpintería de taller, embalaje, molduras |
Estas diferencias explican por qué fracasa cualquier intento de rematar o parchear un suelo de melis con pino corriente de aserradero. El pino gallego o el silvestre joven tienen la mitad de dureza (menos de 2.500 N Janka). Se marcan con facilidad al pisar. Con la calefacción de Madrid abren juntas antes por su mayor contracción. El pino Oregón tiene tono rosado y veta más abierta. No oxida igual con los barnices y el parche se nota de inmediato. El injerto exige melis recuperado coetáneo. Debe tener densidad superior a 650 kg/m³ y una orientación de veta idéntica para trabajar al mismo ritmo.
Normativa y condicionantes técnicos
Protección patrimonial en Madrid
El Plan General (PGOUM-97, artículo 4.3.4) clasifica los edificios protegidos en tres niveles. El Nivel 1 del PGOUM-97 protege el edificio de forma integral. El Nivel 2 conserva estructura y elementos decorativos singulares. El Nivel 3 protege elementos puntuales. Los grados se reparten así: nivel 1 en Singular e Integral; nivel 2 en Estructural y Volumétrico; nivel 3 en Parcial y Ambiental.
En fincas de Nivel 1 o 2 en Chamberí y Salamanca, el entarimado de melis es un elemento protegido. La CPPHAN prohíbe su sustitución por suelos sintéticos. Es preciso señalarlo con rigor: la norma patrimonial protege el inmueble completo. Aunque el suelo no figure aislado, la práctica técnica exige conservarlo como elemento original.
Ante la Comisión de Patrimonio (CPPHAN), la memoria técnica debe priorizar la conservación in situ y la reparación puntual. La sustitución total se rechaza cuando el material conserva espesor útil. Reponer con melis histórico de igual veta y densidad garantiza compatibilidad constructiva, justificando la intervención sin alterar la autenticidad patrimonial.
Condicionantes de obra e instalaciones
Suelo radiante a baja temperatura. La tablilla de 10–14 mm ofrece baja resistencia térmica (R ≤ 0,10 m²K/W según UNE-EN 1264). Su ancho de 4–7 cm minimiza dilataciones con aerotermia. La tarima maciza (18–22 mm) supera ese umbral. Por encima de 18 mm actúa como aislante térmico y frena la aerotermia. Con suelo radiante a baja temperatura (≤ 29 °C en superficie), la resina no exuda. Los ácidos resínicos requieren más de 45–50 °C para reblandecer.
Adhesión sobre morteros autonivelantes. El melis viejo no tolera la humedad residual de obra. Medimos la humedad del soporte con higrómetro de carburo: ≤ 2,0% en soleras de cemento y ≤ 0,5% en anhidrita. El pegado exige adhesivos elásticos de silano modificado o poliuretano bicomponente; se descartan las colas de dispersión acuosa, que hinchan la madera.
Tratamiento de protección y compatibilidad de barnices
Comportamiento con barnices al agua. Al acuchillar, el calor de la máquina calienta la resina del duramen. Aplicar barniz al agua sin imprimación aislante retrasa el secado del poliuretano y provoca veladuras blanquecinas por migración de resina. Resulta indispensable sellar con una imprimación de fondo bloqueadora antes de extender las manos de poliuretano al agua 2K.
Xilófagos y consolidación diferenciada. El duramen saturado de resina es prácticamente inmune a la carcoma común (Anobium punctatum). El riesgo crítico está en las franjas de albura y en los rastreles de pino común. La intervención exige aplicar biocidas curativos por inyección o pincelado en la albura, reemplazando cualquier rastrel de apoyo afectado.
Criterios de intervención y protocolo de restauración en Madrid
Diagnóstico del soporte y alteraciones estructurales
La intervención en pavimentos históricos comienza por el forjado y el soporte, nunca por el desbaste superficial. En tarimas sobre rastrel evaluamos flechas estructurales, estabilidad de durmientes y ventilación del entrevigado. En pavimentos encolados medimos la humedad residual con higrómetro de carburo. No intervenimos con más del 2,0% en cemento ni del 0,5% en anhidrita.
En obra distinguimos dos tipos de alteraciones habituales. Las directas corresponden a mermas por la sequedad ambiental de Madrid, roturas de lengüeta y fendas por retracción leñosa. El segundo grupo abarca intervenciones deficientes: masillas rígidas de escayola, grapas oxidadas y parches con maderas de comportamiento incompatible.
Saneamiento de fijaciones: En entarimados sobre rastrel embutimos los clavos antiguos de 3 a 5 mm bajo la rasante con botador cónico. Esta operación previene chispas por fricción, roturas de bandas de lija y desgarros en la fibra leñosa durante el desbaste.
Quelación de óxidos: El cerco negro del clavo antiguo sobre la madera se neutraliza con ácido oxálico al 5–10%. La disolución elimina la mancha férrica sin degradar la lignina.
Árbol de decisión técnica: conservación in situ frente a reposición
La toma de decisiones técnicas sigue un criterio de mínima intervención patrimonial:
- Conservación in situ: Resulta prioritaria siempre que la tabla mantenga un espesor útil sobre el machihembrado de al menos 4 mm. Un acuchillado técnico controlado rebaja entre 0,5 y 1,0 mm de madera, preservando la capacidad portante y la pátina histórica de la pieza.
- Reposición puntual: Tablas con fendas pasantes o rotura de ensamble se sustituyen con melis histórico recuperado de derribos coetáneos en Madrid. Se seleccionan piezas de taller equivalentes en densidad, escuadría y orientación de veta para garantizar un envejecimiento armónico.
- Inviabilidad técnica: Se desaconseja intervenir con humedad capilar activa o soleras sin cohesión. Si el espesor útil sobre la lengüeta baja de 2 mm, la tabla flecta y parte con el uso.
En taller coordinamos fijaciones, ajuste de tablas, lijado sin polvo y masillado entonado al matiz de la madera centenaria.
Casos documentados de intervención en edificios protegidos de Madrid
La dirección técnica de ParkSinta ha ejecutado rehabilitaciones de pavimentos de pino melis en fincas representativas de Madrid. Estos casos reflejan la resolución técnica de problemas complejos en obra:
Parquet pegado sobre solera inestable (Jerónimos)
En el barrio de Jerónimos, un parquet en damero se desprendía junto a los muros por degradación del adhesivo bituminoso original. Estabilizamos el soporte antes de lijar. Levantamos los paños sueltos, saneamos la base, reinstalamos las piezas con polímero elástico y repusimos faltas con melis histórico.
Tarima maciza clavada con desgaste en zonas de paso (Chamberí)
En una finca señorial de Chamberí, una tarima de lama ancha presentaba astillamientos superficiales en pasillos y zonas de tránsito acumulado. El espesor noble de 22 mm permitió un lijado moderado de regularización. Se cambiaron doce tablas inservibles por melis calibrado a cota, afianzando fijaciones ocultas y sellando fendas con resina elástica entonada.
Espiga con faja perimetral desmontada (Montalbán)
En la calle Montalbán, un pavimento en espiga con faja perimetral había sufrido levantamientos parciales por una reforma defectuosa previa. Procedimos a la numeración técnica y desmonte selectivo de las piezas afectadas. Nivelamos los durmientes de base y reinstalamos el pavimento respetando los 90° de la espiga tradicional con maderas centenarias coetáneas.
Marquetería con piezas de contraste (Valenzuela)
Junto al Retiro, un pavimento geométrico de marquetería noble requirió la reintegración artesanal de piezas singulares desaparecidas. Ajustamos tablillas de melis viejo al dibujo histórico, entonándolas para fundir su tono con las piezas centenarias circundantes.
Pavimento con reformas acumuladas (Argüelles)
En Argüelles retiramos mortero de cemento de juntas, grapas metálicas añadidas en los años sesenta y postizos de pino joven teñido. Eliminados los elementos espurios, consolidamos las tablas originales útiles y completamos el suelo con melis de derribo de idéntica densidad.
Registros técnicos de taller en fincas históricas
En Chamberí y Salamanca restauramos entarimados de melis con grecas de nogal, nivelación de solera y acabados al agua ultramate.
Acabados y química del tratamiento
El pino melis viejo no se comporta como un pino común ante los barnices y tratamientos de protección. Su alta proporción de duramen y la concentración de resinas naturales condicionan la aplicación del acabado:
- Migración de resina: Durante el acuchillado, el rozamiento de las lijas calienta la resina acumulada en los canales del duramen. Si se barniza al agua sobre melis crudo, la resina bloquea el curado, provocando cercos blanquecinos y pérdidas de adherencia.
- Imprimación bloqueadora: Previo al poliuretano al agua 2K, se aplica una imprimación de fondo formulada para aislar maderas resinosas. Esta capa aísla la resina y asegura que el barniz de acabado cure con uniformidad.
- Acabado con aceite y ceras duras: Una alternativa tradicional muy agradecida en melis es el tratamiento con aceites secantes y ceras duras. Al no formar película cerrada, el aceite penetra en el poro y se integra con la resina. Realza el tono rojizo del duramen. Esto facilita el mantenimiento puntual por estancias sin acuchillar toda la vivienda.
En zonas de paso intenso, un barniz al agua de alta resistencia o un poliuretano al agua es más práctico. El cuidado diario exige aspirar en seco, evitar agua sobrante, instalar fieltros bajo muebles y estabilizar la humedad en invierno.
Reposición, mercado y sostenibilidad
El pino melis viejo de calidad no se compra como madera nueva en un almacén convencional. Hoy el material sale de estructuras desmontadas, no de talas forestales. Todo el suministro procede de recuperación: vigas de demolición, armaduras de cubierta, forjados de edificios industriales y piezas antiguas seleccionadas. En nuestro espacio de muestras de Donoso Cortés 24 conservamos piezas de derribo de fincas, palacetes y edificios de Madrid construidos entre 1880 y 1920.
La reposición exige compatibilidad de veta, color, duramen, ancho, espesor y estabilidad. En taller clasificamos cada partida por escuadría útil, proporción de duramen rojizo, sanidad de fibra y ausencia de xilófagos. En espigas el ajuste es milimétrico: respetamos escuadría y dirección de veta para no quebrar la lectura óptica del dibujo.
En Madrid aparece en viviendas y edificios singulares, como tarima maciza al hilo, espiga con faja, dameros, rombos, marqueterías y parquet pegado. La tarima maciza clavada admite múltiples restauraciones si conserva 4–6 mm de capa útil. El parquet encolado exige soleras estables con humedad residual ≤ 2,0%.
En la madera de recuperación los formatos varían según el origen del derribo. Los lotes de melis recuperado suelen calibrarse en anchos de 10 a 22 cm. Mantienen humedad estabilizada al 7–9% y duramen superior al 85%. No son medidas fijas: dependen de las piezas recuperadas y del reaserrado. No existe pino actual equiparable: las talas comerciales tempranas impiden acumular los densos anillos de crecimiento y resinas del melis viejo. El melis recuperado de taller supera el coste del pino comercial. Es la única vía para conservar la coherencia técnica y visual del pavimento histórico.
Dimensión económica y logística
Mermas (30–40 %). Para obtener 10 m² útiles de melis viejo recuperado hay que acopiar entre 13 y 15 m². La merma procede del reaserrado, clavos oxidados, lengüetas rotas en desmonte y descarte de piezas con albura.
Aclimatación en obra. La madera recuperada exige aclimatación en obra durante 2 a 4 semanas. La vivienda debe mantener 18–22 °C y 40–60% HR antes de fijar las tablas.
Evaluación técnica y muestras en taller
Para valorar un entarimado de melis en Madrid, examinamos forjados, espesor útil de duramen y humedad con higrómetro de carburo. En Donoso Cortés 24 disponemos de banco de muestras para cotejar escuadrías, veta y densidades compatibles ante la CPPHAN.
Créditos de imagen y licencias
- Obras de restauración de pino melis en Madrid: Archivo fotográfico técnico de ParkSinta.
- Distribución del Pinus sylvestris en Cataluña: Fotografía de Martí8888 vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
- Galera Real (Museu Marítim de Barcelona): Fotografía de Fritz Geller-Grimm vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5).
- Veta y tablón de melis: Fotografías de Acabruja vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Las fotografías de archivo y contexto botánico se reproducen con fines divulgativos y de análisis técnico de pavimentos de madera (Art. 32 LPI). Para cualquier consulta sobre derechos o atribución: info@parksinta.com.







