
En Monte Esquinza restauramos una tarima maciza de pino melis viejo de gran formato. El conjunto tenía alrededor de 22 mm de espesor, unos 9 cm de ancho y tramos que superaban los 5 metros. Iba clavado a rastreles y había que trabajar con cuidado para conservar la mayor parte posible del material.
El encargo llegó condicionado por el estado de la tarima, por la necesidad de compatibilizar nuevas instalaciones y por el uso clínico del espacio. Había que abrir, retirar, recolocar y resolver pasos de instalaciones sin perder material útil ni deformar el pavimento.
Qué hacía especial este suelo
El interés de esta intervención estaba en el tamaño del paño, en el formato de las piezas y en la continuidad que había que recuperar. Cuando una tarima de este tipo se abre para instalaciones o sufre deformaciones, el trabajo consiste en devolverle estabilidad sin perder material útil.
Datos de obra
| Dato | Valor |
|---|---|
| Ubicación | Monte Esquinza, Madrid |
| Sistema | Tarima maciza de pino melis viejo, clavada sobre rastreles |
| Espesor aproximado | 22 mm |
| Ancho aproximado | 9 cm |
| Longitud de piezas | Tramos de más de 5 metros |
| Problema principal | Machiembrado dañado, piezas cedidas y apertura para nuevas instalaciones |
| Acabado final | Poliuretano al agua bi-componente Bona Wave, satinado |
La calle tiene un perfil residencial muy reconocible y funciona con frecuencia como fondo de rodajes de cine y series. Eso no cambia el diagnóstico del suelo, pero sí explica por qué en este tipo de interiores se busca una lectura limpia.
En este caso la clave no estaba solo en lijar. Había que recuperar piezas, reorganizar zonas afectadas por instalaciones, corregir deformaciones y dejar el conjunto listo para el uso previsto.
Cómo se resolvió
La solución se apoyó en tres decisiones: preservar la mayor cantidad posible de material original, intervenir por sectores y cerrar el conjunto con un acabado al agua de comportamiento estable. Ese enfoque permite respetar la historia del suelo sin renunciar a un resultado técnico sólido.


El criterio de acabado fue un sistema al agua, bi-componente, con brillo controlado y resistencia suficiente para uso intenso. En una pieza de este tipo interesa preservar la madera original y resolver los daños por sectores.


Monte Esquinza es un ejemplo de intervención sobre pino melis de gran formato, con conservación del material original en las zonas que aún podían mantenerse.
Si quiere valorar una tarima de pino melis viejo similar, necesitamos ver el estado real del pavimento, el espesor útil, el sistema de colocación y las zonas afectadas. Solo así se puede decidir si conviene reparar por piezas, restaurar por sectores o intervenir de forma más profunda.