La pista del Salón de Baile del Real Casino de Murcia es una tarima de madera taraceada, con octógonos y estrellas. El Casino la fecha en 1877 y dice que es el único suelo de la casa que no se ha sustituido en ninguna reforma. Para proteger del desgaste los suelos originales del salón, el Casino usa una moqueta. Es uno de los casos de los mejores parqués de España.

La pista de 1877
El Salón de Baile se construyó entre 1870 y 1875, en estilo neobarroco de inspiración francesa, y la pista llegó dos años después, según la casa. Lo trazó el primer arquitecto de la casa, Francisco Bolarín, y a su muerte, en 1871, siguió las obras José Ramón Berenguer.
En las fotos de la pista se ven octógonos con una estrella de ocho puntas en el centro, enlazados por bandas de madera clara y oscura. Ninguna fuente da las maderas. La sala es grande: el lienzo pintado del techo mide 10,7 por 17,8 m, unos 190 m², según la revista del Casino.

Bailes sobre la pista
Alrededor de la pista corre una bancada. Desde ella, según el Casino, las señoras que acompañaban a las jóvenes murcianas vigilaban cómo bailaban sus pupilas, mientras los músicos tocaban desde los balconcillos de arriba.
Las cinco lámparas de bronce y cristal de Baccarat se compraron en París en diciembre de 1886. Se estrenaron con un baile de máscaras el domingo 20 de febrero de 1887, según Loreto López, y el Casino dice que fueron las primeras de Murcia con luz eléctrica.
Los bailes de máscaras se celebraban en la casa por Carnaval, fin de año y la Candelaria al menos desde 1859. El de la Candelaria se recuperó después de la última restauración.
La obra de 2006 a 2009
El edificio se restauró entero entre 2006 y 2009, «incluidas las estructuras, cimientos, suelos, paramentos y cubiertas», según el Casino. Dirigió la obra el arquitecto Juan Carlos Cartagena. En el Salón de Baile había una grieta de 20 cm en un muro de carga.
Durante la obra de 2006 a 2009 aparecieron grafitis escondidos en las telas que hay detrás del techo del salón. Uno pedía la «República Federal», junto a la fecha de 1876, según la revista del Casino: lo escribió un operario mientras se decoraba la sala.
La pista de baile no se sustituyó, según el Casino. Las puertas se reabrieron el 5 de noviembre de 2009, después de casi cuatro años cerradas. Por esa restauración, el rey Juan Carlos I dio a la casa el título de Real. La moqueta del salón se cambió en septiembre de 2025, según el propio Casino, que la describe como una barrera contra el desgaste de los suelos originales del siglo XIX.
El Congresillo
El Congresillo era en el siglo XIX la antesala de la chimenea, contigua al Salón de Baile, según la revista del Casino. Sufrió un incendio en 1869 y tomó su aspecto actual en 1909, con las escayolas del decorador Manuel Castaño, según Loreto López. En 1890 el ebanista José Noguera Arqués trabajó en sus muebles.
Allí se reunían los socios más jóvenes, alrededor de una estufa, en una peña que llegó a querer independizarse de la directiva y duró hasta 1980. En la foto se ve un suelo de tabla oscura en diagonal con una faja clara junto al muro.
Cuatro días antes de la reapertura de 2009, con los muebles nuevos guardados en el Congresillo, una granizada metió el agua por el techo. El presidente y el arquitecto acabaron sacándola con una fregona cada uno.

Otros suelos de madera de la casa
La Biblioteca Inglesa la hizo en 1913 la firma británica Waring & Gillow, según el Casino. Su parquet, de bandas claras y oscuras que se cruzan en ángulo, está sobre cámaras de aire. En 2018 el Casino anunció que lo repararía y que pondría rejillas para ventilarlas y evitar humedades.
La Cantina, o Cafetería de Socios, conserva su suelo original de madera taraceada. Las filtraciones de lluvia lo habían deteriorado mucho, y en 2023 se restauró entero, bajo la supervisión de Cartagena.
El Tocador de Señoras ocupa parte de la antigua Sala de Armas y se usó hasta la obra de 2006. En las fotos del Casino se ven paneles cuadrados con una estrella taraceada y una faja oscura; en 2019 se lijó y barnizó ese parquet. Al año siguiente se restauró el del Salón de Socios.
Fuera de los salones, el suelo cambia de material. Al pasar del Salón de Baile a la Antesala, el calor de las sedas y la madera da paso al frío del mármol, como describe el Casino. Las galerías están cubiertas de mármoles de Macael y de Cehegín. El mosaico del Patio Árabe hubo que reconstruirlo con un plano a escala 1:1, pues cada pieza es distinta.

Lo que se mira antes de tocarla
Ante una pista así, lo primero que se mira en el taller es cuánta madera le queda sobre la lengüeta. Se ve en el canto de alguna pieza; si no se ve, se calcula por los años y los lijados que ha tenido, y se escucha cómo suena al golpearla. Por debajo de 2 o 3 mm, restaurarla apenas es viable.
Las piezas despegadas se vuelven a pegar o se inyectan, y las juntas se rellenan con resinas específicas para parquet, nunca con serrín. Un caso parecido: Restauración de baldosa italiana de parquet – Almagro.
Restauración de parquets antiguos
Antes de restaurar una taracea antigua se mide la madera que le queda. Más sobre suelos con historia, en Parquets antiguos.
Fuentes
- Zandcee, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Zandcee, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
- Pedro J Pacheco, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0 es.
- Zandcee, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.