¿Cuánto tiempo lleva intervenir 40–90 m²?
3–6 días según complejidad: reposición de piezas, encajes, curado del acabado y protección final. La planificación de obra se entrega por escrito.
3–6 días según complejidad: reposición de piezas, encajes, curado del acabado y protección final. La planificación de obra se entrega por escrito.
Sobre baldosa: viable si está seca, firme y nivelada (suele optarse por pegado). Suelo radiante: posible con espesores/diseños adecuados (priorizar estabilidad) y protocolo térmico. Confirmación en visita técnica.
Sí. En restauración y obra nueva podemos aplicar tintes al agua y pátinas antes del acabado. Probamos en muestras para validar el color.
Depende del grosor útil y del estado del suelo. En muchos parqués macizos puede haber varias intervenciones, pero debe medirse antes de prometer un número concreto.
En suelos muy antiguos pueden aparecer crujidos por piezas sueltas o soporte fatigado. Con saneo/fijación (restauración) o en instalación nueva (pegado/rastreles bien ejecutados), el ruido es bajo.
El lijado con aspiración reduce mucho el polvo y los acabados de baja emisión reducen olores. Deben respetarse ventilación, secado y reocupación indicados por el producto.
Tránsito ligero y colocación de muebles dependen del acabado aplicado. Como referencia: tránsito ligero en 12–24 h y muebles en 24–48 h con fieltros; evita alfombras y fregados húmedos la primera semana si el acabado se realiza en obra.
Orientativamente, 3–10 días laborables según agenda y materiales especiales. La fecha se confirma por escrito en el pedido.
Según el proyecto, incluye saneo y fijación, reposiciones con madera compatible, macizado, lijado profesional, acabado —barniz 2K al agua, aceite o tinte— y protección básica. En obra nueva, el suministro e instalación se detallan por partida.
Base seca, firme y plana. En suelos antiguos revisamos rastreles y soporte; si hay humedad o desniveles, proponemos solución antes de restaurar o instalar.
Inspección y marcaje → selección o réplica de piezas → fijación o reposición → macizado → lijado en varias pasadas → acabado con barniz al agua 2K, aceite o tinte → control de calidad y limpieza. El proceso queda documentado.
Guarda planos del patrón, medidas, fotografías, especie de madera, formato y lote para futuras reposiciones.
Adhesivos compatibles con soportes calientes y control de humedad; evita tensiones por cambios térmicos bruscos.
Ambas son variantes de instalación en ángulo con testas cortadas. El ángulo habitual puede ser 45° o 60° según diseño y fabricante; la clave es que las piezas se encuentran formando una línea en V continua.
Compensa con fajas perimetrales y replanteo que engañe visualmente los descuadres.
Replantea con ejes y centros de sala; ajusta módulos para que diagonales y perímetros queden simétricos.
Zócalos altos y molduras clásicas suelen armonizar; coordina con carpinterías existentes.
Integra con cajones de recibo y perímetros definidos; exige soporte perfectamente plano.
Refuerzo de fijaciones, estabilización higrométrica y, si procede, inyecciones puntuales de adhesivo o espumas.
Acabados al aceite o mates que respeten pátina; evita brillos que ‘plastifican’.
Indispensables en mobiliario; renueva con frecuencia para evitar rayas.
Clasifica por tono y veta, y envejece ligeramente nuevas piezas para armonizar.
Usa un sistema 2K de alta resistencia, fieltros en mobiliario, alfombras de captación y un plan de mantenimiento intensivo. El número de manos debe seguir la ficha técnica del producto.
Perfiles discretos y cambios de material en umbral; cuida niveles para continuidad visual.
Plantillas y piezas a medida; lijado fino y fileteados para transiciones suaves.
Respeta normativa patrimonial, reversibilidad y documentación exhaustiva de la intervención.