En el siglo XVIII el Palacio Real de Madrid tenía suelos de piedra hasta en los gabinetes del rey. El grueso del parquet llegó con Alfonso XII: entre 1878 y 1885, su arquitecto, José Segundo de Lema, cambió por madera el mármol de varias salas. El mayor de esos suelos es el del Comedor de Gala, que se estrenó a medio hacer en la boda del rey y cuyo parquet no se terminó hasta 1885. Es uno de los casos de los mejores parqués de España.

Comedor de Gala del Palacio Real de Madrid, con la mesa cubierta para un banquete sobre el parquet de paños con rombos
Comedor de Gala: parquet de paños con un rombo inscrito y fajas oscuras (1)

Un palacio de piedra

El Alcázar de los Austrias ardió en parte la Nochebuena de 1734, y el incendio sirvió de excusa para derribarlo casi entero. El palacio nuevo, con trazas de Filippo Juvarra y de su discípulo Giovanni Battista Sacchetti, se hizo de fábrica y con bóvedas, para que no volviera a arder.

Los suelos siguieron la misma regla. Los de los gabinetes de Carlos III eran de jaspes y mármoles de colores, según el Instituto de Estudios Madrileños. En el Salón de Alabarderos el pavimento es de piedra de Colmenar y roja de El Molar.

La piedra volvió incluso después del parquet. En 1890 la reina regente mandó cambiar por mármol blanco de Barcelona la baldosa de barro de las habitaciones de la planta baja para príncipes extranjeros. En esos suelos aún se ven los orificios donde se sujetaban las alfombras de invierno de la Real Fábrica de Tapices.

La Cámara de Gasparini

El ejemplo mayor es la cámara del rey, que Mattia Gasparini diseñó entera para Carlos III: suelo, bóveda de estuco, colgadura y muebles. El suelo es una taracea de mármoles de colores, obra de Domenico Galeotti y Nicola Rappa, y en 1788, al morir el rey, era con la bóveda lo único terminado. Las maderas finas del taller de ebanistería que dirigía José Canops fueron a los muebles y a las paredes.

Salón de Gasparini con las paredes bordadas, los espejos y el suelo de taracea de mármoles
Salón de Gasparini: el pavimento de mármoles de Galeotti y Rappa, del siglo XVIII (2)
Detalle del suelo de taracea de mármoles de colores con roleos del Salón de Gasparini
Salón de Gasparini: detalle del suelo de mármoles de colores con roleos (3)

Del mármol a la madera

La madera llegó a los suelos en el siglo XIX. De la época de Amadeo de Saboya se conserva el diseño del parquet de una de sus salas, la Corbella. El cambio grande fue obra de Lema para Alfonso XII, y empezó en la Alcoba Real: su diseño de parquet se entregó a Antonio Jorge en mayo de 1878.

El historiador José Luis Sancho, de Patrimonio Nacional, reconstruyó esa obra en 1990 con las cuentas del Archivo General de Palacio, sala por sala. La causa inmediata, escribe, fue el segundo matrimonio del rey. Además del comedor y sus salones vecinos, se conservan diseños de parquet de Lema para el Billar y la Sala de Fumar. También se cambió por parquet el suelo del Salón de Espejos y el del dormitorio de Carlos IV.

El Comedor de Gala

Hasta 1879, los bailes y los banquetes de la corte se daban en el Salón de Columnas, que tiene suelo de piedra. El 16 de agosto de ese año, Alfonso XII ordenó hacer uno solo con tres salones de la fachada de poniente: el de Isabel la Católica y sus dos vecinos. Lema sostuvo los muros de carga con arcos rebajados y dejó intactas las bóvedas.

El suelo de mármol de las tres salas se levantó. Se volvió a colocar, adaptado, en el comedor de diario y en la Saleta y la Cámara de la Infanta Isabel. En su lugar se puso un parquet de maderas finas, el mismo que une el comedor con los tres salones de la galería del patio. Sancho lo llama «salón de baile y comedor de gala».

En las fotos de hoy se ve un parquet de paños cuadrados con un rombo inscrito, separados por fajas más oscuras. Junto a los muros corre una franja de tablas. Las maderas no se conocen. El salón sigue sirviendo para almuerzos y cenas de gala, con sitio para más de ciento cuarenta comensales.

Comedor de Gala visto a lo largo, con la mesa de banquetes y el parquet de paños con rombos
Comedor de Gala a lo largo: el parquet de paños con rombos bajo la mesa de banquetes (4)
Detalle del parquet del Comedor de Gala, con paños de rombos y una faja de borde junto a una consola dorada
Comedor de Gala: paños con rombo inscrito y faja de borde junto a una consola (5)
Suelo de piedra en bandas blancas y rojas del Salón de Columnas, con una estatua de bronce y una columna
Salón de Columnas: despiece de rombos de piedra blanca y roja, junto a una columna (6)

Una boda sobre un suelo a medio hacer

El comedor se inauguró sin terminar, para la boda del rey con María Cristina de Austria a finales de 1879, según Patrimonio Nacional. Las obras habían empezado en octubre. La alfombra grande que iba a cubrir el entarimado se había encargado en septiembre.

El parquet no se acabó hasta 1885. La cuenta del entarimado, de Manuel Genné, lleva fecha del 7 de diciembre de ese año, días después de la muerte del rey. Con ella se interrumpieron las obras de decoración del palacio. Los tres salones vecinos, tallados también por Genné, se quedaron en madera vista, sin el dorado previsto, y las lámparas del comedor tardaron en colgarse.

La reina quedó viuda y regente, con un hijo que aún no había nacido. En una corte de luto, escribe Sancho, poco sentido tenían el salón de fiestas, el billar o la sala de fumar.

La Sala de Billar

La Sala de Billar era uno de los gabinetes de la reina María Luisa. Lema la decoró entre 1879 y 1881 con un empanelado de nogal de inspiración inglesa, que hizo el ebanista Antonio Girón. Entre sus dibujos que se conservan está el del parquet.

El suelo es de paños con una faja perimetral; su madera no se conoce. El artesonado de Lema escondió durante un siglo un techo pintado por Mariano Salvador Maella hacia 1769. Apareció en 1987 y 1988, al cambiar la instalación eléctrica por encima de la madera.

Sala de Billar con la mesa, el empanelado de nogal y el parquet de paños con una faja perimetral
Sala de Billar: parquet de paños con faja perimetral, bajo el empanelado de nogal de Lema (7)

Un obús en la Sala de Fumar

La Sala de Fumar, decorada a la japonesa al mismo tiempo que el billar, tuvo el suelo de Lema cuyas maderas mejor se conocen. Antonio Jorge hizo el pavimento de nogal, roble, plátano y madera teñida de negro, y se conservan dos variantes del diseño: una con divanes y otra sin ellos.

Las paredes eran placas de cerámica pintada encargadas a Francia. Durante la Guerra Civil, un obús atravesó la ventana y estalló dentro. Hubo que desmontar la decoración, y en 1990 de la sala solo quedaban la puerta del pasillo y parte de la ventana.

Restaurar un parquet de paños

Un suelo de paños de hace casi siglo y medio se mide antes de tocarlo. El espesor útil, la madera que queda sobre la lengüeta, se ve en el canto de una pieza. Si no hay canto a la vista, se averigua cuántos años y cuántos lijados lleva el suelo, y se golpea para oír si suena fino. Con menos de 2 o 3 mm, restaurar casi no es posible.

Cada acuchillado quita entre unos 0,8 mm y 3 mm o más, y cuanto más plano está el suelo, menos se quita. Las piezas que suenan a hueco se inyectan o se repegan, y las juntas se cierran con resinas para parquet, nunca con serrín. Un caso parecido: Restauración de parquet de marquetería – Palacio de Zurbano.

Restauración de parquets antiguos

Un parquet de maderas finas se restaura sin perder su dibujo si antes se mide cuánta madera le queda. Más sobre suelos con historia, en Parquets antiguos.

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Fuentes
  1. Jose Luis Filpo Cabana, Wikimedia Commons, CC BY 3.0.
  2. Herbert Frank, Wikimedia Commons, CC BY 2.0.
  3. Kevin O’Brien, Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.
  4. Albeins, Wikimedia Commons, Public domain.
  5. Kevin O’Brien, Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.
  6. Kevin O’Brien, Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.
  7. Jose Luis Filpo Cabana, Wikimedia Commons, CC BY 3.0.