El Palacio de Linares preside la plaza de Cibeles como sede de la Casa de América. Su Salón de Embajadores conserva un pavimento singular de taracea elíptica de finales del siglo XIX. Las piezas se adaptaron en taller a la curvatura ovalada de la sala.

Salón de Embajadores del Palacio de Linares con pavimento elíptico de taracea y marquetería de maderas exóticas
Foto: Salón de Embajadores (antiguo Salón de Baile) del Palacio de Linares: pavimento elíptico con taracea de maderas exóticas · Fuente: …

Este estudio monográfico forma parte de nuestra guía de suelos históricos en los palacios de Madrid.

Contexto histórico y estancia noble

Carlos Colubí proyectó el inmueble entre 1873 y 1884. En el antiguo salón de baile, el entarimado elíptico sustituye la retícula recta tradicional por fajas concéntricas continuas. Este trazado curvo obligó a mecanizar y ajustar a mano cada testa para evitar cejas entre radios contiguos.

Anatomía botánica y carpintería oculta

El centro de la sala combina una cuadrícula en damero de roble europeo (Quercus robur). Hacia el perímetro nacen fajas concéntricas de nogal (Juglans regia) y caoba americana (Swietenia macrophylla). Los filetes de limoncillo marcan el contraste de veta sin recurrir a tintes químicos.

El solado cuenta con 22 mm de madera noble de capa útil. Las piezas van clavadas con forja sobre durmientes de pino de tea. El apoyo incorpora calces calibrados de madera seca sobre el forjado curvo.

Conservación y mantenimiento patrimonial

Tras la restauración de 1992, el suelo se vigila bajo control higrométrico continuo. Los sensores previenen mermas durante el invierno seco de Madrid. Las superficies reciben emulsiones de cera vegetal de poro abierto.