En un mundo cada vez más consciente del impacto ambiental de nuestras decisiones, la elección de
materiales para la construcción y el diseño de interiores juega un papel crucial.

En ParkSinta, entendemos la importancia de ofrecer productos que no solo sean estéticamente agradables y
funcionales, sino también sostenibles.

Hoy, queremos abordar un tema de gran relevancia: la huella de CO2 de los suelos laminados, una opción que a menudo se clasifica como de “usar y tirar”.

¿Qué son los Suelos Laminados?

Los suelos laminados son una alternativa popular a los suelos de madera maciza debido a su costo relativamente bajo y su facilidad de instalación.

Están compuestos por varias capas, incluyendo una capa de fibra de alta densidad (HDF) y una capa superior decorativa que imita la apariencia de la
madera real.

Aunque ofrecen una apariencia similar a la de la madera auténtica, los suelos laminados son menos duraderos y, a menudo, se consideran una opción de corta vida útil.

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 Producción y Huella de CO2

La huella de CO2 de los suelos laminados comienza con la producción de sus materiales.

La fabricación del HDF, que constituye el núcleo de la mayoría de los suelos laminados, requiere un proceso intensivo en energía.

La madera reciclada y los residuos de madera se descomponen y se reforman bajo alta
presión y temperatura, un proceso que libera una cantidad significativa de dióxido de carbono.

Además, la capa decorativa de los suelos laminados suele ser un papel impregnado con resinas melamínicas, que también requieren energía para su producción.

Estas resinas son productos químicos derivados del petróleo, lo que añade otra capa de emisiones de CO2 al ciclo de vida del suelo laminado.

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Transporte y Emisiones

Una vez producidos, los suelos laminados deben ser transportados desde las fábricas hasta los puntos de venta y, finalmente, hasta los hogares o negocios donde se instalan. El transporte, especialmente si involucra largas distancias, contribuye significativamente a la huella de carbono de estos productos.

Los combustibles fósiles utilizados en el transporte generan emisiones adicionales de CO2, aumentando aún más el impacto ambiental.

Durabilidad y Desecho

Uno de los principales problemas con los suelos laminados es su durabilidad limitada.

Aunque pueden resistir el desgaste cotidiano durante un tiempo, no son tan robustos como los suelos de madera maciza.

Esto significa que a menudo necesitan ser reemplazados más frecuentemente, lo que lleva a un ciclo de”usar y tirar”.

Cada vez que se desechan, los suelos laminados terminan en vertederos, donde liberan metano, un gas de efecto invernadero aún más potente que el CO2, a medida que se descomponen.

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ParkSinta, todo lo que necesitas

En ParkSinta, promovemos el uso de suelos de madera maciza y parquets que, aunque pueden tener un costo inicial más alto, ofrecen una vida útil mucho más larga y un impacto ambiental reducido.

La madera maciza es un recurso renovable cuando se obtiene de bosques gestionados de manera sostenible. Además, los suelos de madera maciza pueden ser lijados y renovados varias veces,
extendiendo su vida útil y reduciendo la necesidad de reemplazo frecuente.

La elección de suelos laminados puede parecer atractiva debido a su precio y facilidad de instalación, pero es importante considerar el impacto ambiental a largo plazo.

La huella de CO2 de los suelos laminados es significativa debido a los procesos de producción, transporte y desecho. En ParkSinta, abogamos por opciones más sostenibles, como los suelos de madera maciza, que no solo mejoran la estética de su espacio sino que también son una opción más responsable con el medio ambiente. Elegir productos duraderos y sostenibles es una inversión en el futuro de nuestro planeta.